Costa Rica Objetivo Pura Vida

¿Qué hacer? ¿Qué partido tomar? No lo sé, yo tengo más preguntas que respuestas. Mi postura personal es relajada, puesto que se perfectamente lo que quiero hacer. Me considero como un fotógrafo, mi objetivo es lograr expresarme en la pureza de una técnica. Es cierto que construyo mi propio mundo en imágenes, un mundo idílico, de seres dignos, de paisajes que perduran, donde los vicios y defectos humanos no caben, donde la Naturaleza reina y se muestra en toda su belleza. Sin embargo, para ello no recurro a la alteración de la realidad. Mis imágenes proceden todas del mundo real, sin retoques, son fotografías, no creaciones digitales. Es lo que me gusta hacer, es lo que defiendo y lo que respaldan muchos seguidores de corrientes puristas.

Tal vez haya una forma de no defraudar al espectador, muy frecuentemente desconocedor de estas tendencias, aunque cada vez más escéptico ante la veracidad de una imagen sorprendente. No es difícil declarar junto con la imagen la técnica de obtención y el tipo de alteración de la realidad que hayamos podido realizar. Sin entrar en obsesiones nada beneficiosas no resulta muy complicado proporcionar datos sobre este particular que permitan discernir sin lugar a duda su procedencia: fotografía o creación digital. En la mayoría de publicaciones y concursos de prestigio a nivel internacional se comprueba la veracidad de las fotografías y que no proceden de alteraciones posteriores. Una practica muy contraria a la que se vive en medios más cotidianos y que resultan en un escepticismo creciente ante cualquier imagen que nos impacte.

Aportación. El aprendizaje de la fotografía es un proceso. Puede ser largo y duro si queremos asomarnos a sus límites, o muy sencillo si somos conformistas. En las reuniones de fotógrafos resulta muy fácil darse cuenta de la pasión que generalmente despierta esta actividad. Una pasión que lleva a muchos a levantarse a altas horas de la madrugada para estar en el sitio de la toma a tiempo de luz esperada, a separarse de sus seres queridos temporalmente para ir a lugares lejanos, a arriesgar la propia vida en algunos casos a cambio de un resultado incierto.

La fotografía proporciona a sus adeptos numerosas satisfacciones y lecciones. La amistad, el afán de superación, los momentos irrepetibles plasmados, el reconocimiento... El mejor modo de devolver parte de lo que tomamos consiste en avanzar, en innovar, llevar un paso más allá los conocimientos y aportar algo nuevo al mundo de la fotografía. El aprendizaje se basa en lo que otros pudieron avanzar. La imitación puede generar buenas obras, pero nuestro compromiso moral debe ser el encontrar un estilo propio, una forma diferente y personal de expresarnos. De esta forma tal vez logremos devolver en alguna medida tanto que tomamos de otros.


Trayectorias

Los inicios en esta actividad suelen ser bastante frustrantes si anhelamos obtener imágenes similares a aquellas que admiramos. Los resultados no son los esperados y un gran abismo intercepta nuestras intenciones. El porqué es muy sencillo de exponer: “De la misma forma en que una persona que compra un piano no puede considerarse como un pianista, poseer una cámara no nos convierte en fotógrafos”. La formación aparecerá como la única salida. La disciplina del aprendizaje, descubrir el uso adecuado de las herramientas, de las técnicas, avanzar en el conocimiento.